Recepción de óvulos y/o espermatozoides donados y sus implicaciones psicológicas

Recepción de óvulos y/o espermatozoides donados y sus implicaciones psicológicas

En ocasiones la única solución para una pareja infertil puede ser la utilización de gametos (óvulos o espermatozoides) donados, bien porque los propios no tengan la calidad adecuada o bien porque se evite la transmisión de ciertos problemas genéticos. Para llegar a esta opción se han descartado otras por el camino, entre ellas la utilización de los propios gametos y con ellos de la carga genética de la madre, el padre o ambos.

Es una decisión difícil, utilizar a un tercero en la pareja ofrece la posibilidad de ese embarazo tan ansiado pero quita de golpe la conexión genética que es una de las razones intrínsecas de la reproducción humana. Es una gran decisión y como en cualquier otra decisión vital hay problemas y sentimientos que hay que considerar. Combinar la donación de gametos con un buen apoyo psicológico es fundamental para hacer un afrontamiento positivo del tratamiento.

En terapia se aborda lo primero el duelo; duelo por la familia que se imaginó y la forma tradicional de creación, y duelo por los tratamientos ya hechos que no han tenido éxito; estos duelos se abordan en pareja pero también con cada miembro de la pareja en individual. Algunas personas se toman el paso de la donación como un paso más, como un tratamiento diferente, otras se sienten profundamente afectadas y molestas; sea cual sea el posicionamiento, los dos miembros de la pareja deben hablar claramente entre ellos y llegar a un acuerdo, a veces el psicólogo es el mediador en este diálogo. Esta fase puede llevar un tiempo y no se debe acelerar, la decisión que se toma en un sentido u otro es determinante y las dos personas deben tomarse su tiempo para poder avanzar de manera segura. Bien para finalizar el camino de la reproducción biológica, bien para comenzar el camino de la donación.

El siguiente paso, elegir un donante, es un proceso cargado de emocionalidad, en él cada miembro de la pareja dará preferencia a unas determinadas características, a las motivaciones de los donantes o a la expresión genética del gameto recibido, y la eterna pregunta “¿se parecerá a mí?”. Al principio hay muchas dudas que, si se produce el embarazo, suelen ir disminuyendo, y también es normal sentir de vez en cuando añoranza por la “conexión genética”, pero son sentimientos normales.

Y por último pensar y hablar previamente si se compartirá la información de la donación y con quién. Una de las decisiones más complicadas a las que se enfrentan estas parejas es la de compartir o no la información  de cómo se ha construido su familiar con los demás y con su hijo/a. Para algunas parejas es una fuente de ansiedad añadida, ¿si el niño sabe que los gametos son donados se sentirá menos “hijo” suyo?, ¿lo mantendrán en secreto para todo el mundo?, ¿se lo dirán cuando sea mayor?, o ¿no se lo dirán nunca?… Es importante sopesar los temores de la pareja y la carga de mantener un secreto tan importante. Compartir la información de manera clara y concisa con el niño da un mensaje de amor y afirmación acerca del fuerte deseo de tenerle y lo que es más importante tener información fiable para su futura vida. Hay muchos temas y sentimientos para explorar en la toma de la decisión de utilizar en la reproducción a terceros. Sólo trabajando a través de estos temas y sentimientos se podrá tomar una decisión informada y responsable y seguir o desistir de nuevos tratamientos.